Historias

Ganadería sostenible en la Orinoquía: la científica que investiga desde sus raíces llaneras

Una joven de Paz de Ariporo se convirtió en referente de investigación agronómica para la región

Con botas bien puestas en su tierra y un doctorado en construcción, Ana María Romero no llegó a la academia por un plan trazado: llegó porque un profesor le dijo que más horas de estudio eran menos horas de sol, y ella decidió creerle.

Nacida y criada en Paz de Ariporo, Casanare, esta ingeniera agrónoma de 31 años es hoy docente de la Universidad Nacional de Colombia y candidata a doctora en Ciencias Agrarias. Su historia es la de alguien que se fue a estudiar sin esperar quedarse en la academia, y que terminó construyendo uno de los proyectos de investigación más ambiciosos sobre sistemas ganaderos en la Orinoquía colombiana.

Cuando regresar fue la mejor decisión

Tras años trabajando en diversas líneas de investigación —bioprospección, seguridad alimentaria, valor agregado— fue la decisión de volver a su municipio natal la que marcó un punto de inflexión. «Cuando decidí retornar a Paz de Ariporo a desarrollar mi investigación, eso me abrió un mundo de oportunidades», recuerda Romero. Ese retorno le permitió convertirse en un referente científico con presencia en escenarios nacionales e internacionales.

Ganadería sostenible Orinoquía: medir para transformar

El corazón de su trabajo doctoral es el desempeño productivo de la ganadería de conservación en la sabana inundable. Una ganadería que, bien gestionada, no solo produce carne y leche, sino que también preserva humedales, bosques y biodiversidad. El problema era que los datos con los que trabajaban los productores locales provenían de Antioquia, de la Costa Atlántica o de Brasil. «Nadie había construido indicadores propios para nuestra región», explica.

Su investigación abarca 451 predios en toda la Orinoquía —Arauca, Casanare, Vichada y Meta— y se concentra en tres municipios estratégicamente elegidos por su diferencial productivo: Paz de Ariporo (hato ganadero representativo), Tame (mayor rendimiento en canal) y Arauquita (alta producción de leche bajo condiciones de sabana inundable).

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Ana María Romero, ingeniera agrónoma y candidata a doctora en Ciencias Agrarias de la UNAL, en trabajo de campo con ganado de la sabana inundable.

Uno de sus hallazgos más relevantes apunta a la fertilización dirigida. Los suelos de la región presentan deficiencias de fósforo, calcio, azufre y zinc. Corregirlas de manera precisa permitiría mejorar la dieta del ganado, reducir costos en suplementos y medicamentos, y acortar los periodos de anestro de las vacas. La meta: lograr un ternero por vaca al año. «Ya lo estamos logrando en algunas fincas», confirma.

Para finales de 2026 espera tener datos concretos. El modelo será validado en Brasil y, en 2027, comenzará la fase de transferencia a productores, con el acompañamiento de entidades como FEDEGAN, que ya ha respaldado el proceso de socialización.

Cerrando brechas: de la investigación al aula

Además de su trabajo de campo, Ana María Romero es tutora del programa Chicas STEAM, una iniciativa que busca acercar a niñas y jóvenes a las ciencias y la tecnología. Para ella, incentivar la investigación desde el territorio no es un complemento de su labor académica: es parte esencial de su propósito.

«Las mujeres estamos mucho más formadas, pero eso no siempre es proporcional al nivel de ingresos. Sin embargo, no por eso somos descartadas en la ciencia: somos muy valiosas», afirma Romero, quien también acompaña el podcast Así Habla la Sabana Inundable, un espacio de divulgación científica con voz propia de la región.

Su mensaje para las jóvenes que hoy eligen carrera es directo: «Elijan una carrera en la ciencia. Hay un gran potencial en nuestra región, muchas oportunidades de investigación y pasantías internacionales para desarrollar su perfil profesional.»

Una región con mucho por descubrir

Romero también lleva una bandera más amplia: la de visibilizar la brecha entre el centro del país y la periferia en materia de formación posgradual. La Amazonia tiene el Instituto SINCHI y posgrados propios en la UNAL. La Orinoquía todavía espera. «Quizás la formación doctoral que estamos adelantando en el territorio sea el punto de partida para abrir un centro de investigaciones o programas de posgrado sobre la Orinoquía en universidades como Unitrópico o Unillano», propone.

Ciencia que nace del territorio, con datos reales, pensada para quienes viven de la tierra. Eso es lo que Ana María Romero está construyendo desde Paz de Ariporo. Ganadería sostenible Orinoquía  Ganadería sostenible Orinoquía


Reconocida en el marco del 11 de febrero, Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, por la Universidad Nacional de Colombia sede Orinoquía.

 

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John Navarrete

Periodista digital y administrador público con más de 16 años en el ecosistema de medios de comunicación. Experiencia en periodismo informativo, comunicación estratégica y entornos digitales.Una buena historia, permite tener un buen periodismo. Whatsapp: 3123473774

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