Incendios forestales en Casanare consumieron 27.810 hectáreas en temporada seca
Orocué lideró las afectaciones con más de 9.000 hectáreas quemadas; Yopal registró el mayor número de eventos.

Los incendios forestales en Casanare marcaron con fuerza la temporada seca de 2026: 165 incendios de cobertura vegetal consumieron 27.810 hectáreas en el departamento, causaron la muerte de once animales silvestres y dejaron un balance total de 183 emergencias atendidas por la Dirección Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres, las alcaldías y los organismos de socorro.
Municipios más golpeados: Orocué, San Luis de Palenque y Yopal
El municipio de Orocué concentró el mayor volumen de daño ambiental con 9.090 hectáreas calcinadas, afectando extensas zonas de sabana, morichales y la reserva natural Wisirare. En segundo lugar, San Luis de Palenque registró 4.814 hectáreas consumidas, seguido de Trinidad con 3.591 hectáreas comprometidas.
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Yopal, capital del departamento, lideró en número de eventos con 46 incendios reportados, aunque la mayoría se confinó a áreas reducidas. Las cifras totales incluyen también 11 incendios estructurales con pérdidas totales y parciales de viviendas, cinco vendavales que afectaron 36 casas y una institución educativa, un sismo con epicentro en Aguazul, y la emergencia registrada en el relleno sanitario de Paz de Ariporo.
«Pese al cierre de la temporada seca, no se debe bajar totalmente la guardia frente a los incendios forestales, pues apenas estamos en la transición de la época de sequía hacia la temporada invernal, la cual se consolida históricamente en el mes de mayo», advirtió Wilson Porras, director departamental de Gestión del Riesgo de Casanare.
Antecedentes: un departamento vulnerable al fuego y a la sequía
La llanura casanareña enfrenta históricamente condiciones críticas de sequía entre enero y abril, período en el que los pastos secos y la baja humedad relativa favorecen la propagación de incendios. La reserva Wisirare, los morichales y las sabanas inundables de la Orinoquia son ecosistemas especialmente sensibles a las quemas, con ciclos de recuperación que pueden extenderse varios años.
Qué sigue: temporada invernal con riesgo de inundaciones y crecientes
Ante la llegada de las lluvias, la Gobernación de Casanare emitió la Circular 008 de 2026, con lineamientos de preparación y alistamiento para la primera temporada invernal del año. El documento establece que en mayo se proyectan precipitaciones entre normales y superiores a lo habitual en la región de la Orinoquia, con probabilidades de exceso hídrico de entre el 50% y el 70%, lo que incrementa el riesgo de movimientos en masa, inundaciones y crecientes súbitas.
Los ríos Túa, Cusiana, Upía y Cravo Sur ya registran niveles en alerta naranja por el aumento de caudales. El IDEAM mantiene al resto de afluentes del departamento en alerta amarilla, instando a la comunidad a mantenerse informada sobre los cambios en las condiciones climáticas.






