Restos identificados en Yopal son de joven desaparecida
ADN confirma identidad de Ángela Patricia Salas Ruiz; cuerpo ya fue entregado a su familia

Restos identificados en Yopal pusieron fin a meses de angustia, búsqueda incesante y diligencias fallidas: los huesos hallados durante la ejecución de obras de infraestructura en el sector Llano Lindo de la capital casanareña pertenecen a Ángela Patricia Salas Ruiz, una joven de 22 años que desapareció en septiembre de 2024, la última vez que fue vista con vida junto a quien era entonces su compañero sentimental. En las últimas horas, su cuerpo fue entregado formalmente a sus familiares.
La Fiscalía confirmó la identidad
La confirmación llegó a través de pruebas de ADN practicadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal, cuyos resultados fueron cotejados con muestras genéticas aportadas por familiares directos de la joven. La Fiscalía General de la Nación validó el proceso y cerró así la incertidumbre sobre el paradero de Ángela Patricia, cuya búsqueda había sido una lucha constante e incansable de su familia durante más de seis meses. Con la identificación oficial, el caso transita ahora del expediente de persona desaparecida al de una investigación por homicidio en el departamento de Casanare.
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Un hallazgo fortuito en medio de obras
Los restos no aparecieron como resultado de una orden judicial ni de una diligencia de búsqueda planificada. Fueron trabajadores que adelantaban proyectos de infraestructura en el sector Llano Lindo quienes dieron con el material óseo de forma completamente accidental durante las labores de excavación. Unidades forenses acudieron al lugar, realizaron el levantamiento técnico del hallazgo y trasladaron los restos a Medicina Legal para iniciar los análisis que semanas después conducirían a la identificación definitiva. Fue la tierra removida por una obra de infraestructura la que terminó revelando lo que meses de investigación judicial no habían podido encontrar.
«Vitamina», el nombre que siempre generó sospechas
Desde el primer día en que Ángela Patricia fue reportada como desaparecida, su familia apuntó en una sola dirección: el hombre conocido con el alias de «Vitamina», compañero sentimental de la joven y la última persona con quien se le vio en septiembre de 2024. La pista fue tomada en serio por las autoridades, que ejecutaron allanamientos y múltiples diligencias de búsqueda en inmuebles vinculados al sospechoso, incluyendo la vivienda de la Manzana 59 de la ciudadela La Bendición, donde la pareja convivía.
Sin embargo, ninguna de esas diligencias arrojó resultados concretos. En noviembre de 2024, durante uno de los procedimientos más recordados del caso, investigadores concentraron la búsqueda en los pozos sépticos del inmueble mientras «Vitamina» mantenía una actitud desafiante y, según fuentes cercanas a la investigación, se burlaba de los funcionarios asegurando que buscaban en el lugar equivocado. En ese momento no encontraron rastros de la joven. La historia, sin embargo, no terminó ahí.
Tras la desaparición de Ángela Patricia, el sospechoso habría ocupado ilegalmente la vivienda donde ambos residían y la habría destinado al expendio de estupefacientes, situación que derivó en su desalojo mediante acción judicial. Su nombre nunca dejó de ser central en la investigación.
El cuerpo ya está con su familia
En las últimas horas, las autoridades hicieron entrega formal de los restos de Ángela Patricia Salas Ruiz a sus familiares, quienes durante más de seis meses no cesaron en su empeño por encontrarla y señalaron públicamente al sospechoso como el presunto responsable de su desaparición. Para la familia, recibir el cuerpo representa un alivio parcial y doloroso: la certeza de saber dónde está Ángela Patricia, aunque sea para despedirse de ella.
Pese a la identificación confirmada, la investigación tiene aún preguntas fundamentales sin respuesta. Las autoridades deben determinar las causas exactas de la muerte de la joven de 22 años, establecer las circunstancias en que ocurrió el hecho y definir la posible autoría del crimen. La Fiscalía y la Policía Judicial de Casanare enfrentan ahora la tarea de convertir los indicios acumulados durante meses en evidencia suficiente para sostener una imputación formal. La familia de Ángela Patricia, que ya tiene de vuelta a su hija, espera que la justicia complete lo que la ciencia forense comenzó.
Restos identificados en Yopal






