Fenómeno del Niño en Yopal activa alertas por sequía e incendios
Autoridades llaman a sectores productivos a prepararse ante reducción de lluvias en Casanare

La llegada del fenómeno del Niño a Colombia encendió las alarmas en Yopal, Casanare, donde las autoridades de Gestión del Riesgo ya activaron protocolos de preparación sectorial para mitigar sus efectos. Así lo confirmó el capitán Harbey Ramírez, director de Gestión del Riesgo del municipio, quien explicó los alcances de este evento climático y las medidas que deben adoptar los diferentes sectores.
Qué implica la llegada del fenómeno del Niño
Según el capitán Ramírez, la agencia meteorológica del gobierno de Estados Unidos —principal ente de monitoreo climático global— anunció hace dos días la materialización del fenómeno del Niño para el continente americano. Este evento puede elevar hasta tres grados la temperatura del océano Pacífico, lo que se traduce en una reducción del ciclo de lluvias para regiones como la Orinoquía colombiana.
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«La probabilidad arrancó en un 60 por ciento, luego llegó a un 82 y finalmente a un 90, hasta que ya se materializó el fenómeno», indicó el funcionario. Para Yopal y el departamento de Casanare, la proximidad al círculo ecuatorial intensifica los efectos: periodos secos más prolongados, temperaturas más altas y ausencia absoluta de precipitaciones en algunas temporadas.
Dos grandes bloques de afectación
El director de Gestión del Riesgo identificó dos consecuencias principales para la región. La primera es el desabastecimiento de agua, que afectaría acueductos municipales, pozos y aljibes rurales, así como los procesos de agricultura y ganadería. La segunda es el incremento de incendios forestales, favorecidos por altas velocidades del viento, temperaturas elevadas y deshidratación del material vegetal.
Las alertas rigen para todo el municipio de Yopal, el departamento de Casanare y el conjunto del territorio nacional, sin zonas de excepción.
Temporada de lluvias atípica: solo 52 familias afectadas
Un dato significativo respalda la gravedad del panorama hídrico: durante el ciclo de lluvias que acaba de concluir, el comportamiento fue completamente atípico. En condiciones normales, el río Cravo Sur ya habría registrado alrededor de cinco ciclos de creciente para esta época del año. En 2026, solo se presentó uno, el 2 de mayo, con daños ligeros y sin repetición posterior.
El contraste con el año anterior es contundente: mientras en 2025 más de 400 familias resultaron afectadas por las lluvias en el mismo periodo, en 2026 la cifra se redujo a apenas 52 familias. Para el capitán Ramírez, este indicador confirma la reducción ostensible de la carga hídrica en la cuenca del Cravo Sur.
Llamado a recuperar las buenas prácticas de quema
Frente al riesgo de incendios forestales, el funcionario hizo un llamado a los finqueros y encargados rurales a recuperar las prácticas ancestrales de quema controlada. Explicó que antes, el campesino preparaba el área de cultivo, cerraba guardarrayas, coordinaba con los vecinos y realizaba las quemas en horarios nocturnos cuando los vientos eran más fuertes y manejables.
«Hoy el panorama es totalmente distinto. Nada de ese momento preparatorio se desarrolla», advirtió Ramírez. La ausencia de estas medidas preventivas convierte quemas menores en incendios de gran escala que afectan ecosistemas y comunidades que dependen del pancoger —plátano, yuca y otros alimentos básicos de la dieta llanera— tanto en zonas de montaña como en áreas planas.
Preparación sectorial, la clave para reducir el impacto
El comité municipal de Gestión del Riesgo ya se reunió para emitir circulares de alerta a todos los sectores. Ganaderos, agricultores, servicios de salud, educación y suministro de energía recibieron el llamado a generar planes de acción antes de que la temporada seca se agudice.
«Este es el momento ideal. Aún tenemos lluvia, aún tenemos unos meses para prepararnos», subrayó el capitán Ramírez, quien aclaró que el fenómeno del Niño no descarta completamente las lluvias, sino que reduce su intensidad respecto a los ciclos históricos normales.




